El herrero y el jinete

 La cacería era necesaria, la hija del forjador sufrían de tratos indignos y su fuerza no era suficiente para defenderse, a su imagen la espada resplandecía, brillaba, la katana en particular, el entrenamiento, la preparación siempre es clave para obtener el mejor resultado, fue perturbador ver como la golpeaban, su grito de ayuda  fue estremecedor, por un momento no perdí la paciencia, con la mano ensangrentada debido a un pacto de sangre con el espíritu de la katana que ya no era tan larga, agacho, algunos pasos, un salto y un rebote, fue la mejor patada, aunque fue inevitable, un dolor en los dedos debido el golpe, si no me agacho pierdo la cabeza, ante tal traición el bato aun con el cuerpo aun erguido recibió un golpe en la cabeza contra el piso y evidentemente con la pared después de la patada. Me felicitaron y seguimos luchando durante un rato mas, fue extraño sentir tanta sangre en la casa y casi espantoso, una manada de murciélagos descendió de los cielos evidentemente había uno que tenía casi mi altura, esa vez dejaron los cuerpos secos con mordeduras por todo el cuerpo, la verdad cuando andaba de cuna conocí una murciélago que me vio nacer, crecer y en general me agradecía por el banquete que le ofrecimos a su familia, supongo que esos demonios de la antigüedad tienen algo de cierto, o al menos una aspecto similar bien definido en las pinturas barrocas, supongo que el miedo siempre es una elección, el peligro es real, el miedo es opcional, los cuerpos fueron fáciles de limpiar y dejaron consternados a los forenses, la sangre es dulce para los seres vampiros y el olor a sangre fue mas fácil de limpiar, el crimen solo fue defensa personal. Supongo que siempre voy a estar agradecido, aunque cometí muchos errores, aprendí mucho acerca de Bleach (que traduce detergente, pero también es una serie anime, tiene un contexto bastante aplicable)  transmutación humana y genética en general.

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